Factor climático y la biotecnología son claves para el futuro de las exportaciones soyeras, aseguran expertos

Son demandas del complejo soyero de larga data y que salen a relucir ante una tendencia al alza del precio internacional del grano y sus derivados, según la perspectiva de analistas

Publicado: 17/01/2023 14:01

Después de que los indicadores internacionales arrojaran una tendencia al alza del precio internacional de la soya, analistas coinciden en que se deben generar certezas en Bolivia para mantener las expectativas y esperanzas que el complejo soyero guarda en el mercado internacional, tema que implica hacer ajustes que son pedidos de larga data del sector productivo.

Si bien en el último trimestre en el mercado de Chicago se registró un descenso en los precios, el inicio de 2023 exhibe una tendencia al alza y posicionado el precio de la tonelada del grano en torno a los $us 560, aunque no se acerca a las cifras históricas inscritas a mitad de 2022, cuando se posicionó en $us 650 en el mejor de los escenarios.

Para el analista sectorial Luis Alberto Alpire los temas que deben ser atendidos en el interior recaen en el acceso al uso de semillas genéticamente modificadas para los cultivos, la seguridad jurídica para las tierras productivas, la lucha frontal contra el contrabando de productos agropecuarios y la certidumbre de acceso a mercados externos.

“Lo del precio internacional es una buena oportunidad que está vigente desde el año pasado y que no solo reporte buenos réditos para el productor, sino que también significa beneficios para el país en virtud de divisas y todo el efecto que genera en la cadena y eslabones del complejo soyero”, matizó Alpire en contacto con UNITEL.

En este sentido, el también exsecretario de Desarrollo Productivo de la Gobernación cruceña, consideró que va ser muy auspicioso disponer de estos precios que también marcan la expectativa de una buena cosecha, con buenos rendimientos, respecto a la humedad que acompañará a la presente campaña de verano, es decir, el factor climático también tiene incidencia.

Según datos de la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo), existe una proyección de superficie cultivada de 1,32 millones de hectáreas, de las que 1,16 comprenden a cultivos de soya, por lo que Alpire es optimista respecto a la necesidad de la humedad requerida para alcanzar las proyecciones mínimas.

Sin embargo cumplir con la proyección es solo una de las premisas, ya que mejorar la competitividad es otro de los anhelos sectoriales y esto se puede conseguir una vez entre en vigencia eventos resistentes al estrés hídrico en cuanto soya se refiere, que si se aplican, al igual que la biotecnología, se puede mejorar la competitividad, tal y como se da desde hace más de una década en Brasil, Argentina y Paraguay, según el punto de vista de Alpire.

La necesidad de tener mayor rendimiento salió a relucir después de los embates de la sequía registradas en los últimos tres años, consecuencia del denominado fenómeno de La Niña, de acuerdo con lo expuesto por el productor y expresidente de la filiar Norte de Anapo, Epifania Zurita.

El ejecutivo señaló que ahora también se debe hacer frente a los embates de las lluvias, que ya dejó severas inundaciones en municipios como San Julián, Cuatro Cañadas y Okinawa, por lo que advierte –y es menos optimismo- en que más desbordes e inundaciones pueden afectar a las aspiraciones que hay en cuanto al mercado internacional.

“Ahora los precios están alto por la sequía y por la guerra entre Rusia y Ucrania, siempre nos preparamos no solo para el mercado interno, sino también para el externo, pero ahora la oferta siempre llega a ser poca de cara al exterior y eso se puede mejorar con un tema de rendimientos. Por eso es que se pide que se libere la biotecnología, para responder a la demanda y estar a la par de otros países”, señaló Zurita.

Según el productor, en 2022 se reportaron rendimientos de soya que van entre las 1,2 y 1,5 toneladas por hectárea y esto no compite con las 3 o 3,5 que se registran en países vecinos.

A esto se suma la necesidad de contar con la seguridad jurídica, ya que pequeños y medianos productores se juegan todo porque la mentalidad es dar certezas a la demanda y, desde luego, obtener ganancias, pero esto se ha visto frenado ante la amenaza de los avasallamientos.

Además, Alpire expresó que la lucha contra el contrabando debe ser un tema que debe estar presente en la agenda e insistir en contar con un comité de lucha contra este delito, donde intervengan los actores del sector público y privado, tema que también puede influir para tener resultados efectivos.

TE PUEDE INTERESAR: Precio internacional de la soya con tendencia al alza después de tres meses

Tags