Tras 12 años clamando por justicia, condenan por asesinato al exalcalde y al expresidente del Concejo de Ancoraimes

La familia de la exconcejal Juana Quispe se siente tranquila tras conocer la sentencia contra Félix Huanca y Pastor Cutile, exalcalde y expresidente del Concejo. También recibió sentencia por complicidad, Basilia Ramos y Exalta Arismendi por encubrimiento

Publicado: 04/01/2024 18:20
Juana Quispe, fue golpeada a latigazos y amenazada de muerte antes de su asesinato

Tras un calvario de 12 años exigiendo justicia, este jueves el exalcalde de Ancoraimes, Félix Huanca, y el expresidente del Concejo, Pastor Cutile, fueron condenados a 30 años de cárcel por el asesinato de la exconcejal Juana Quispe, quien antes de su muerte sufrió amenazas y agresiones verbales y físicas, a tal punto que llegó a ser golpeada con látigos.

“Hoy me siento tranquila porque la justicia ya ha sentenciado a los asesinos que hemos seguido durante 12 años”, señaló entre lágrimas, Francisca Quispe Apaza, hermana de la exconcejal asesinada.

La muerte de Juana Quispe se remonta a marzo del 2012, cuando aceptó acudir a una movilización en la que se encontraban Huanca y Cutile. Esa fue la última vez que la exconcejal fue vista con vida; un día después fue hallada muerta en un río con signos de estrangulamiento.

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Antes de su muerte, Juana Quispe había alertado que sufrió amenazas de muerte. Esto, después de haber sido agredida en reiteradas oportunidades por afines al entonces alcalde Ancoraimes y al presidente del Concejo, quienes no le permitían ejercer su cargo como concejal.

“La esperaban en las puertas del Concejo con turbas que la agredían físicamente o la insultaban. También le golpearon con látigos, le echaron cemento en los ojos, la hicieron renunciar por la fuerza”, explicó la abogada Valkiria Lira.

Lira explicó que debido a las constantes agresiones de las que era objeto, la exconcejal se vio obligada a interponer un recurso de amparo, que salió procedente a su favor; sin embargo, los acusados de su asesinato no cumplieron la orden del Tribunal Constitucional.

“Es más, la amenazaron indicando que de persistir ella para ejercer su derecho a ser concejal electa, iba a pagar con su vida”, agregó la abogada.

La jurista califica el asesinato de la exconcejal como un crimen de odio, donde los principales acusados tenían mucho poder e interpusieron “toda su influencia para evitar que el proceso avance”.

Pese a los trabas que tuvo este proceso, la declaración de una testigo fue clave para resolver el proceso, aunque no se ha podido determinar a los autores materiales del crimen.

“Hay un testigo que declara que el alcalde, Félix Huanca, le había dicho en confidencia que él había contratado sicarios para matar a la concejala por presión de su entorno político”, señaló Lira.

Francisca Quispe, hermana de la exconcejal asesinada reiteró que se siente algo aliviada tras la sentencia. “Hoy he visto lo que me dejó encargado mi hermana, se cumplió”, dijo.

“Si algún día les llego a faltar, van a seguir siempre el juicio”, recordó Francisca a su hermana Juana.

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