¿Qué es lo mejor para el zorro Antonio? Esto es lo que opinan los especialistas
El debate en torno al futuro del zorro Antonio divide a la población: por un lado están aquellos que consideran que debe regresar con la familia que lo rescató de cachorro y que le dado todo su amor desde entonces, mientras que otros creen que debe vivir en un ambiente donde pueda desarrollar su vida como animal salvaje.
Los expertos nos explican que clase de animal es Antonio y qué es lo mejor para su vida.
Antonio es un zorro joven de ocho meses, los especialistas describen este tipo de especie andina como un animal que cuando alcanza la adultez se convierte en solitario y territorial.
“Cuando estos zorros cumplen un año se separan de la madre y ya son independientes para conseguir comida por su cuenta”, explica el biólogo Diego Maldonado.
Mariana Da Silva, bióloga experta en tráfico animales, advierte que los zorros andinos mientras más van creciendo “no toleran otros individuos, peor perros”.
En Oruro, la familia de Antonio lo cuidó con mucho cariño, la respuesta que ha dado el zorro no significa necesariamente que se haya domesticado, señalan los expertos.
“Con ocho meses no se puede decir que está domesticado”, señala Maldonado, mientras que Da Silva alerta que “se lo ve aún dócil porque es un zorro joven todavía, pero cuando sea adulto va a querer establecer su territorio y cuando no pueda hacerlo por la presencia de personas y otros animales va a sentir estrés”.
Los expertos biólogos aseguran que llegará el momento en que Antonio haga caso a su instinto y atienda al llamado a la naturaleza, ya que su especie no está acostumbrada a la domesticación y tarde o temprano provocará problemas a su círculo humano.
“El momento en que pueda reproducirse y tenga un desarrollo hormonal va a cambiar su comportamiento, se volverá territorial y es posible que se vuelva agresivo”, advierte Maldonado. Su colega Da Silva coincide: “Puede atacar a los perros, puede morder a la familia”.
La decisión sobre el futuro de Antonio aún no está decidido, a finales de la pasada semana fue trasladado desde La Paz hasta el parque Vesty Pakos de Mallasa, donde ha comenzado su evaluación a cargo de veterinarios especialistas en vida silvestre. Algunas autoridades incluso han llamado a buscar salidas legales para que regrese con su familia humana, algo que no le conviene y a la larga provocará sufrimiento para el zorro y los humanos que tanto lo quieren, señalan los especialistas.
“Este lugar es mucho mejor que una casa y puede darle una calidad de vida mejor que la de una casa”, explica Da Silva, que añade que en este lugar está más cerca de vivir a un hábitat natural en libertad cuyo regreso es imposible.