Atlético Nacional fue sorprendido por el Kashima Antlers japonés y cayó inesperadamente 3 a 0 en la semifinal del Mundial de Clubes. La jugada que marcó el destino del encuentro fue un penal pitado después de la revisión de video, que la FIFA estrenaba en esta competencia.
Pero el partido cambió en el minuto 30, cuando Nacional se sentía más cómodo en el partido y estaba cerca de vulnerar el arco rival. Después de una jugada de tiro libre a favor de los asiáticos, que aparentemente no había generado ningún peligro, el árbitro húngaro Viktor Kassai fue contactado por su intercomunicador para que revisara la acción anterior.
Se había activado el protocolo VAR para la revisión de una jugada dudosa. El juez central revisó la acción del tiro libre y se evidenció una clara falta de Orlando Berrio tropezando a Daigo Nishi en el área rival. No había reclamos que valieran y por primera vez en la historia, la video asistencia era utilizada para definir una acción dudosa en el fútbol.
En este Mundial de Clubes, la FIFA estrenó la revisión de jugadas dudosas en video. Shoma Doi cobró el penalti de buena manera y abría el marcador para los japoneses.
A pesar de esto, Nacional no fue preciso en sus remates y no logró vulnerar el arco rival pese a contar con varias ocasiones. El arquero Hitoshi Sohagata también puso de su parte y salvó su portería en varias ocasiones.
Los nipones aprovecharon que Nacional estaba jugado en ataque y en sendos contragolpes marcaron el segundo y tercer gol del encuentro por intermedio de Yasushi Endo (83´) y Yuma Suzuki (85´). El 3 a 0 fue un resultado que puede considerarse mentiroso, teniendo en cuenta el desarrollo del partido.
Es la tercera vez que un club no europeo o sudamericano alcanza la final del Mundial de Clubes, tras el Mazembe congoleño en 2010 y el Raja Casablanca marroquí en 2013.
Se trata además del mayor éxito hasta ahora de un club asiático en el torneo mundialista.