La pérdida de la visión no es un impedimento para que Verónica Alba sustente a su familia con sus horneados

Verónica ha perdido la capacidad visual a sus 30 años. Aprendió a hacer horneados, actividad con la que sustenta a su familia y saca adelante a sus hijas. Desea establecer su emprendimiento propio

Publicado: 08/07/2022 06:12
Verónica Alba al momento de preparar la masa para sus horneados. Foto: Norah Gutiérrez

Verónica Alba es la muestra de que el amor de madre puede superar toda adversidad. Ella perdió la vista a los 30 años por una enfermedad congénita; sin embargo, eso no ha sido un impedimento para que saque adelante a su familia y sus tres hijas.

“Nací con problemas de la vista. Aprendí en una panadería a hacer horneados”, contó Verónica a Unitel.

La pérdida del sentido de la vista, lejos de convertirse en un impedimento más bien la motivaron a esforzarse aún más, todo con la esperanza de darle un futuro mejor a sus hijas. Es por ello que Verónica prepara personalmente la masa para preparar sus horneados.

Es increíble como ella puede preparar recetas sin necesidad de usar medidores. Con sus manos va midiendo los ingredientes que tiene que utilizar”, explicó Tania Moreno, responsable del proyecto Ágora.

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Muchos de los horneados que prepara Verónica son a pedido; sin embargo, hubo meses atrás en los que nadie la llamaba, por lo que junto a su pareja Germán Barba, salió a las calles para vender golosinas.

Esas ganas de salir delante son admiradas en la Asociación de Personas Ciegas (APC). “Ella es una inspiración para el resto de sus compañeros afiliados, quienes la admiran por la forma cómo sacó adelante a sus hijas y cómo sustenta a su familia”, destacó Neyda Baldivieso, amiga de Verónica.

En la semana de las personas con discapacidad visual, destaca el esfuerzo de Verónica. “Ella hace sus masitas muy deliciosas, para que sean un sustento en su familia”, dijo Felisa Callapa, presidenta de la Asociación de Personas Ciegas.

Verónica no solo piensa en los horneados. Ella quiere aprender a realizar mansajes para montar un emprendimiento con su pareja que ya tiene conocimiento en este tema.

“Prepararme para que como Germán sabe, ponernos una sala de masajes con el tiempo. Mientras haya vida hay esperanza”, dijo Verónica.

Por esa perseverancia para superarse día a día, por estar siempre activa, por su solidaridad y su fuerzo por sacar adelante a sus hijas y familia, Verónica Alba es una Cruceña de Oro.

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